Jorge Valín
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Jorge 

Valín

martes, mayo 13, 2008

El cese es un chollo para los políticos

Según un artículo de El Mundo:

"El ex presidente del Congreso cobrará 13.000 euros al mes y Alonso sumará tres salarios, de ex ministro, diputado y portavoz socialista, hasta los 15.000 euros".

"La clase política no se atreve a abrir el debate público sobre sus sueldos por temor al desgaste que le supondría. Pero es evidente que ha legislado a su favor creando normas que le favorezca, sobre todo para garantizarse una cómoda salida económica cuando los partidos no cuentan con sus empleados en la primera línea o se acerca la edad de la jubilación".

"Ningún ciudadano puede percibir dos salarios del erario público, pero sí existe para los ex ministros, ex secretarios de Estado y ex altos cargos de las instituciones cuando cesan. Todos los contribuyentes tienen que tributar por todos sus ingresos, pero un tercio del sueldo de los diputados y senadores no pagan IRPF porque se le considera una indemnización para gastos de su función. Los empleadores no pueden abonar las cotizaciones sociales de sus trabajadores, pero las Cortes pagan las cuotas patronales y de empleado de diputados y senadores. Y mientras un ciudadano tiene que cotizar durante 35 años para cobrar la totalidad de la base reguladora de la pensión a que cause derecho, a los miembros del Gobierno le basta con jurar el cargo, y los diputados y senadores sólo tienen que acumular siete años".

"Varios ex acumularán tres o más sueldos públicos, como es el caso del ex ministro de Defensa, José Antonio Alonso, o el Trabajo, Jesús Caldera, que también podrá añadir la remuneración de la Fundación para el desarrollo de ideas del PSOE. Otros ex ministros ya estaban cobrando el cese, y sumaran ahora el sueldo de diputado y de presidente de una comisión parlamentaria (Trujillo, López Aguilar o Calvo)".

"A este grupo se sumará también el ex presidente del Congreso, Manuel Marín, que percibirá 12.933 euros al mes. A lo que podrá sumar el cobro por impartir clases en la Universidad de Alcalá de Henares. Y por primera vez los ex diputados y ex senadores podrán cobrar también una indemnización. Lo mismo sucede con los ex consejeros y ex altos cargos del Gobierno andaluz. Un chollo en plena desaceleración económica". Más>>

Vale la pena leerlo todo: "Sueldos públicos de lujo tras el cese".

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sábado, mayo 03, 2008

La Guerra contra el Terror fomenta la histeria. Por Ian S. Lustick

The Hill (Washington, D.C.).
El Instituto Independiente

Casi siete años después del 11 de septiembre de 2001, ¿qué explica la vasta disparidad entre la amenaza terrorista que enfrentan los Estados Unidos y el grado de nuestra respuesta?

¿Por qué, en ausencia de toda evidencia de una seria amenaza terrorista interna, la Guerra contra el Terror es tan grande, tan global y aun sigue expandiéndose?

La respuesta fundamental es que el logro más importante de al Qaeda no fue secuestrar nuestros aviones, sino secuestrar nuestro sistema político. Para una multitud de políticos, grupos de interés, asociaciones profesionales, corporaciones, organizaciones periodísticas, universidades, gobiernos locales y estaduales y funcionarios de organismos federales, la Guerra contra el Terror es en la actualidad un importante centro de dividendos, una bonanza de fondos y un conjunto de eslóganes y anuncios para ser insertados en las propuestas de presupuestos, proyectos, becas y contratos. Para el país como un todo, no obstante, se ha vuelto un remolino de dispendio y preocupación que nos distrae de los problemas más graves.

Considérese la respuesta parlamentaria.

A mediados de 2003, el Departamento de Seguridad Interior confeccionó un listado de 160 potenciales objetivos terroristas, dando lugar a intensos esfuerzos por parte de representantes, senadores y sus electores en aras de encontrar en sus distritos potenciales objetivos que podrían requerir protección y por ende calificar para el financiamiento federal. ¿El resultado? Definiciones amplias y categorías borrosas de blancos potenciales e incrementos multiplicándose como hongos para la infraestructura y activos que se estimaba merecían protección. Hacia finales de 2003, el listado se había incrementado más de 10 veces hasta llegar a 1.849; para 2004 había crecido a 28.364; para 2005 creció alcanzó los 77.069 y para 2006 era aproximadamente de 300.000.

Por todo el país, cientos de grupos de interés reformularon sus objetivos y propuestas de financiamiento tradicionales para reflejar los nuevos imperativos de la nueva guerra. La Asociación Nacional del Rifle declaró que la Guerra contra el Terror implica que más estadounidenses deberían poseer armas de fuego para defenderse de los terroristas. El lobby del control de armas sostuvo que librar la Guerra contra el Terror significa sancionar leyes más estrictas sobre el control de armas para mantener a las armas de asalto lejos del alcance de los terroristas. Las facultades de veterinaria solicitaron cuadruplicar su financiamiento a fin de entrenar a los veterinarios para defender al país de los terroristas que empleen afecciones de las extremidades y la boca para diezmar a las existencias de ganado. Los farmacéuticos defendieron la creación de equipos SWAT farmacéuticos para atender rápidamente con los medicamentos apropiados a las victimas de ataques terroristas.

Según un informe de 2005 realizado por el inspector general de la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa (SBA por su sigla en inglés), el 85 por ciento de las empresas que recibieron prestamos a baja tasa de interés de la SBA para contrarrestar el terrorismo fallaron en reunir los requisitos para ser escogidas. La SBA autorizó 7.000 créditos por valor de más de $3 mil millones, incluidos $22 millones en préstamos para franquicias de Dunkin' Donuts en nueve estados.

Con quinientos millones de dólares en financiamiento para la seguridad interior disponibles para incrementar las capacidades de contraterrorismo e inteligencia de la policía estadual y local y los departamentos del sheriff, jurisdicciones de todo el país pugnaron por expandir las listas de potenciales amenazas. Para 2006, gracias a esta inundación de fondos federales, más de 100 departamentos de policía habían establecido algún tipo de unidad de inteligencia.

Otras ciudades hallaron maneras más imaginativas de combatir al terrorismo. En mayo de 2007, en Augusta, Georgia, los funcionarios autorizaron el gasto de $3 millones para proteger las bocas de incendio de la manipulación terrorista. Esta decisión fue recomendada por la Asociación de Jefes de Policía de Georgia, que citó un informe gubernamental de 2004 que caratulaba a las bocas de incendio como de "gran vulnerabilidad". No sorprende entonces, que la American Waterworks Association respaldara calurosamente la idea de gastar casi $60 mil millones para proteger a las bocas de incendio de todo el país.

Las universidades también se han beneficiado de la presta disponibilidad de nuevos fondos para becas y contratos, creando programas de grado en seguridad interior, institutos sobre terrorismo y contraterrorismo y propuestas de conferencias académicas.

Resulta difícil culpar a los científicos e investigadores por responder a las suplicas gubernamentales de dedicar sus talentos a la Guerra contra el Terror. En 2004, asistí a una conferencia brindada por el funcionario a cargo de alentar a los científicos a modificar sus actividades de investigación en esta dirección.

Se nos dijo que sin importar en qué temas trabajábamos, ni si éramos científicos naturales o científicos sociales, nuestra labor probablemente podía ayudar a combatir el terrorismo. El funcionario nos alentó efusivamente a presentar propuestas de becas para proyectos basados en el pensamiento "creativo" en virtud de que, afirmó, había mucho dinero disponible.

Oficialmente, el nivel de amenaza terrorista es siempre y en todas partes no menos que elevado. La amenaza ondea constantemente frente a nosotros: los puertos, los pasos fronterizos, la provisión de leche, el ganado, los buques que transportan gas natural liquido, las plantas de energía nuclear, el agua potable, los túneles, los puentes, los subterráneos. El resultado: un continuo apoyo a favor de un financiamiento siempre creciente.

En poco más de media década los Estados Unidos se adaptaron psicológica, política y militarmente al enemigo soviético y a su capacidad de incinerar nuestras ciudades en un instante. Llegamos a conocer muy bien al enemigo soviético y fuimos capaces de adoptar políticas prudentes, realistas y exitosas frente a las genuinas amenazas de destrucción nacional planteadas por el arsenal nuclear de Moscú.

En lugar de dejar que nuestros temores y ansiedades acerca de los musulmanes fanáticos dirijan nuestras políticas, precisamos el mismo tratamiento sobrio de la verdadera pero menor amenaza planteada por los terroristas.

Traducido por Gabriel Gasave.

Ian S. Lustick es Investigador Asociado en el Independent Institute y Profesor de Ciencia Política y Director de Estudios de Posgrado en el Departamento de Ciencia Política de la University of Pennsylvania, donde ocupa el sitial Bess W. Heyman.

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viernes, mayo 02, 2008

Atuneros sobre el ‘Playa de Bakio’: ‘los piratas irán a por nosotros hasta con chalupas’

Según El Confidencial Digital:

"Los pescadores están que trinan, y lo comentan. Consideran que el Gobierno debió actuar con contundencia contra los secuestradores del 'Playa de Bakio', el atunero capturado por piratas en aguas internacionales y liberado seis días después tras el pago de un rescate".

"'Desgraciadamente, en África estos comandos sólo entienden un lenguaje, que es el que aplicó Francia', destacan en fuentes de sector, en referencia a la reacción de Sarkozy con el secuestro de un velero francés. Los propietarios del barco pagaron el rescate para liberar a los 30 tripulantes secuestrados, pero el dinero estaba marcado y un comando especial de la Gendarmería capturó después en Somalia a seis de los piratas y se los llevó a Francia para juzgarlos".

"'…A partir de ahora los piratas y todo aquel que se quiera enriquecer irá a por nosotros hasta con chalupas'".

"'¿Qué habéis hecho los españoles? ¿Acaso no sabéis que os van a secuestrar aún más todavía?', preguntan asombrados los pescadores galos a sus colegas españoles". Más>>

Las "funciones básicas" del gobierno son asegurar la seguridad (ciudadana, nacional) y la justicia. Son lo mínimo, por eso son responsabilidades básicas. De algo así está a favor desde los socialistas hasta los conservadores pasando por los liberales del gobierno limitado (aunque algunos de estos últimos, los herederos de la tradición francesa y americana, que convergieron en una sola, quieran restricciones al gobierno en estos campos). La calidad o cumplimiento de estas funciones básicas son unos de los escándalos más grotescos de cualquier gobierno, y es que en definitiva, el gobierno no puede asegurar nada experto la extorsión al débil, al ciudadano libre.

Si el gobierno asegura nuestra seguridad física, sólo nos hace más vulnerables; si asegura nuestra salud, sólo crea interminables colas que no nos sanarán; y si asegura nuestra educación corremos el riesgo de ser el país más retrógrado de Europa, como ya demuestran los informes internacionales.

Se ha dicho que los seguros antipiratas son muy caros y encarecen los precios de los productos, pero no lo es menos que el estado pegue 1,2 millones de dólares, enviar una fragata a las costas somalís ni todo el tinglado burocrático-administrativo-diplomático del gobierno. Es que cuando hay una necesidad el mercado siempre provee. La respuesta no es más estado ni delegar las responsabilidades al gobierno, porque no tiene incentivo alguno para cumplir con su cometido; él seguirá cobrando impuestos, desmintiéndolo todo y en las próximas elecciones les volverán a votar. Más vale prevenir que curar y provechar las oportunidades de empresarios que sí tienen incentivos reales para cumplir con su deber. Me refiero a empresas privadas de seguridad y a los ya conocidos anti piratas privados.

ACTUALIZACIÓN:

El gobierno ha sido denunciado por encubrimiento al impedir que la fragata actuara después de pagar el rescate.

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El hipócrita gobierno limitado de Bush: US$700 millones quemados

George Bush pide al Congreso de los Estados Unidos 700 millones de dólares "para ayuda alimentaria". Según El Mundo:

"El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pidió al Congreso 770 millones de dólares (cerca de 500 millones de euros) en ayuda alimentaria para tratar de paliar la crisis creada por los altos precios de la comida en amplias zonas del mundo".

"Ello representa 'sólo el comienzo' de la ayuda estadounidense, prometió el presidente, que aseguró que se destinarán otros 5.000 millones entre este año y 2009 en ayuda alimentaria y de otro tipo". Más>>

¿Alguien se puede creer a este hombre? El gobierno Bush ha contribuido activamente a crear toda esa pobreza con sus subvenciones agrícolas. El único fin de las cuales ha sido que no entren alimentos de fuera del país y financiar la locura de los biocombustibles que están arruinando al primer mundo y matando al tercero.

En estos últimos cinco años, el gobierno de los Estados Unidos ha destinado miles de millones de dólares anuales a los agricultores (gráfico de la derecha). Tal proeza socialista del gobierno ha creado una clase rica de agricultores que viven a expensas de los demás, ha impulsado los biocombustibles —cuyas consecuencias ya han creado revueltas por falta de alimentos— y han impedido que países subdesarrollados puedan salir adelante con su trabajo.

El colmo de la hipocresía ha sido cuando el mandatario americano ha dicho que "estamos trabajando para garantizar que los ciudadanos más pobres reciban la comida que necesitan". ¿Alguien realmente es tan ingenuo para creer que este dinero salvará ni una sola vida en lugar de irse al bolsillo de los políticos extranjeros?

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jueves, mayo 01, 2008

No llames a la policía… que los despertarás

Un operador de la policía de Memphis (Estados Unidos) se queda dormido mientras una ciudadana le explica que intentan entrar en su casa. Mientras se lo cuenta, el policía se queda dormido durante un minuto… y se oyen los ronquidos…

Puede oír la cinta y notica entera en Breitbart.tv, o leerla en Action News 5:

"La línea estaba en silencio. Cuando Lisa seguía contándole su situación, el operador no respondía, al menos durante un minuto entero. Después se pudieron oír ronquidos por el teléfono".

Al terminar la "investigación", el Departamento de Policía de Memphis ha relevado del cargo al operador y supervisor… pero sólo temporalmente.

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lunes, abril 28, 2008

Tráfico de armas en la ONU

Parece ser que las tropas de pacificación de la ONU tienen más misiones de lo que los políticos nos dicen. Según EcoDiario.es:

"La cadena de radiotelevisión estatal británica BBC ha reunido pruebas de que 'cascos azules' paquistaníes e indios de la misión de paz de la ONU (MONUC), han intercambiado armas y municiones por oro con los grupos rebeldes que operan en el este de la República Democrática del Congo (RDC)".

La ONU hizo una investigación interna sobre esto, ¡y sorpresa!, no encontró nada. A los de la BBC no les ha costado demasiado tiempo desmantelarlo todo:

"La ONU ya había abierto el año pasado una investigación sobre este presunto tráfico de armas, pero el secretario general adjunto de la ONU, Jean Marie Guéhenno, aseguró posteriormente que no se habían encontrado pruebas y que el caso había sido archivado".

"Los dos comandantes de este grupo armado, Kung Fu y Dragon, encarcelados en Kinshasa, confirmaron en sus declaraciones a la BBC que los 'cascos azules' paquistaníes les habían entregado armas".

"Joël Bisubu, de la organización de Derechos Humanos Justice Plues, declaró a la cadena británica que durante una misión, él y sus colegas habían sido testigos de transacciones ilícitas de armas en un aeropuerto". Más>>

Un puñado de periodistas, y sólo preguntando, han vuelto a poner en evidencia a esta organización inútil.

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domingo, abril 27, 2008

¿Está el gobierno español premiando la delincuencia internacional?

Según las autoridades somalís, sí. Europa Press informa:

"Los piratas que mantenían secuestrado al pesquero español 'Playa de Bakio' en aguas somalíes habrían recibido 1,2 millones de dólares (unos 766.188 euros) a cambio de la liberación de los marineros, según aseguró el presidente de la autoridad portuaria de la localidad somalí de Haradhere, Abdisalam Jalif Ahmed, en declaraciones a Reuters".

"'El barco fue liberado sobre las 16.00 horas (15.00 hora peninsular española). Hemos sido informados por nuestros servicios de inteligencia de que los piratas recibieron 1,2 millones de dólares que fueron entregados en un barco pequeño', explicó Ahmed".

"'También tenemos entendido que los piratas llegaron a la localidad de El Hud, donde alquilaron unos coches en los que se marcharon', agregó". Más>>

El New York Times apunta lo mismo:

"[Abdi Khalif Ahmed ha dicho] que el barco [español] está liberado y los piratas desaparecieron".

"Sin embargo, los responsables españoles no confirman ningún pago a los piratas y que sólo han realizado negociaciones para el rescate de la tripulación". Más>>

Nada sorprendente de un gobierno que siempre se ha mostrado débil con los fuertes (delincuentes y terroristas) y fuerte con los débiles (ciudadanos).



viernes, abril 25, 2008

Los políticos no se ganan ni el 0,01% de su sueldo

Enric Sierra, en La Vanguardia, escribe:

"Muchos son los políticos que se quejan porque la gente no va a votar, porque hay un descrédito galopante de la clase dirigente, porque cada vez hay menos jóvenes implicados en los partidos, porque la sociedad les da la espalda..."

"Pero la verdad es que se ganan a pulso este estado de opinión general. Vean, sino, la patética imagen que ofrecía ayer el Parlamento Europeo sin apenas eurodiputados. El debate que se estaba produciendo era de mucho calado político. Se trataba de la crisis mundial que ha causado el aumento de los precios de los alimentos a partir de las políticas de impulso de los biocombustibles". Más>>


Sin sorpresas…



Todos contra los biocombustibles: desde la Santa Sede hasta ‘The Lancet’ pasando por el FMI, la OCDE, el BM…

Ahora, con buen criterio, todo el mundo se está apuntando contra los biocombustibles. Las materias primas como el maíz, caña de azúcar y soja son las que más han subido. Por ejemplo, el maíz ha triplicado su precio en dos años como se ve en el gráfico (futuro del maíz en CBOT. Sesiones diarias).


[Click para agrandar]

  • El World Food Program (WFP) de Naciones Unidas dijo que "estamos quemando la comida en nuestros automóviles". El principal causante, las subvenciones.
  • El Banco Mundial ha dicho que están provocando una crisis alimentaria.
  • La Santa Sede ha afirmado que: "[los biocombustibles son] hoy como la causa primaria de un aumento de los precios sin precedentes respecto a la década pasada, así como de un rápido cambio en el uso de terrenos agrícolas sometidos a cultivos intensivos que les empobrecen".
  • The Lancet, en su editorial comenta que la producción extensiva de biocombustibles es una de las principales causas del encarecimiento de los cereales. El volumen de "maíz" consumido actualmente por los vehículos en EEUU "cubriría las necesidades de importación de 82 países" en los que falta comida.
  • EL FMI apunta sobre el combustible ecológico que "un verdadero problema moral". Responsable último de las revueltas de Haití y Bangladesh.
  • El Royal United Services Institute (RUSI), ya se adelanta y nos dice que podría "provocar de guerras" en el futuro.
  • La OCDE pide suprimir los subsidios a los biocombustibles.

Sólo cuando los gobiernos aúnan fuerzas son capaces de crear tal monstruo. A la UE no le importa lo más mínimo los disturbios, el potencial aumento de la pobreza en países pobres por estas subvenciones y nuestra pérdida continua de poder adquisitivo; en consecuencia, quiere aumentar la producción. Según El Diario de Sevilla: "la UE se ha comprometido a elevar a un 10 por ciento para 2020 la cuota obligatoria de biocombustibles usados en el transporte". Algo que los principales países productores como Estados Unidos, China o Brasil también quieren hacer.

¿Darán marcha atrás los gobiernos? Dificilemente se quebranta la Ley del Trinquete.

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viernes, abril 18, 2008

Strauss-Kahn (FMI): los biocombustibles son un problema moral

Sorprendentes declaraciones de Dominique Strauss-Kahn, Director General del FMI: "Producir biocombustibles basados en productos agrícolas usados para alimentos representa un gran problema moral". Añade que:

"…Teme que 'lo peor' esté por venir en los disturbios causados por la crisis alimentaria en países pobres y pide que se replantee la producción de biocombustibles en base a productos agrícolas que sirven para la alimentación".

"'En las revueltas del hambre, lo peor, por desgracia, está quizás por delante de nosotros', dijo Strauss-Kahn, y añadió que 'cientos de miles de personas van a ser afectadas'".

"'No se trata de asustar, sino de ver la realidad', explicó, y agregó que cuando hay situaciones 'tan dramáticas', la población critica a sus gobiernos, aunque hayan hecho lo que han podido, y pueden llegar a tumbar ejecutivos democráticamente elegidos. 'La historia está llena de guerras que han comenzado a causa de problemas de este tipo', subrayó".

"Por otra parte, el titular del FMI consideró que los biocombustibles producidos con productos agrícolas alimentarios plantean 'un verdadero problema moral'". Más>>

Casualmente hoy Libertad Digital ha publicado mi artículo sobre este tema: Los gobiernos crearán 100 millones de pobres: "Las subvenciones del Gobierno han alterado el mercado hasta tal punto que es más rentable producir gasolina que alimentos".

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martes, abril 15, 2008

El crimen que dio origen a la policía. Michael Gilson de Lemos

Rescato del pasado una traducción de Toni Mascaró, El Crimen que Dio Origen a la Policía:

Hace casi tres años, en la época añorada del Laissez Faire Electronic Times, Michael Gilson de Lemos escribió un artículo sobre los orígenes privados de la policía y del servicio de correos y de cómo el sector público persiguió a esos bienhechores y, cual parásito, se apoderó de sus invenciones. He aquí la traducción, imprescindible para ancaps pero, como siempre con las lecturas de MG, que nadie se espere una lecturita previsible y políticamente correcta:

El crimen que dio origen a la policía
Jonathan Wilde: Detective, emprendedor y mártir
por Michael Gilson De Lemos
traducción de Antonio Mascaró Rotger

artículo aparecido en el The Laissez Faire Electronic Times, Vol 2, No 15, Abril 14, 2003

Ésta es la historia del cínico asesinato judicial del hombre que creó un segmento crítico de los servicios policiales modernos en forma de institución privada, y de la expropiación de los servicios de correos que lo precedió, servicios tan eficientes y dirigidos a las necesidades individuales que no han tenido igual hasta el día de hoy. Eso permitió que el gobierno se apoderara de ellos, dando origen a la policía tal como la entendemos hoy en día. Con ello, se expropiaron y asesinaron las primeras innovaciones proto-liberales[1] en servicios postales y policiales: y no es solamente lo que existe en la actualidad una monstruosidad menos eficiente construida a partir de sus cadáveres, sino que es la historia del asesinato del propio concepto de los servicios privados y voluntarios que se dirigen a las necesidades del individuo y por ende de la gente.

¿Porqué, se pregunta a veces, ha habido un sesgo cultural e intelectual a favor de la policía pública? Incluso con la vasta propaganda pública, ¿acaso no debería el mercado haberlos privatizado ya todos? O, al menos, ¿no debería haber algunas alternativas privadas bien conocidas, especialmente al principio? Particularmente en la tradición angloamericana, ¿acaso no prueba eso que algo está errado en la teoría? ¿O es que en algún momento se borró de nuestra conciencia histórica, como ahora que se acusa a los jurados de descarriarse y que la prensa deifica a los jueces anónimos? ¿Qué hay de los servicios auxiliares, tales como correos? ¿Acaso no fueron siempre, y de alguna medida inherentemente, gubernamentales?

Un método habitual de análisis social liberal no consiste en seguir la moda de empezar una discusión con el último papel de trabajo o institución, sino en indagar en la causas. Invariablemente, los liberales se encuentran con que en el fondo de cada institución “obviamente” gubernamental, yace algo completamente diferente. Rothbard y Gabriel Koldo, al exponer como empezó la regulación mercantil en Estados Unidos, desde diferentes ángulos usó este método en un modo clásico: en el gobierno, las cosas suelen ser lo opuesto de lo que aparentan.

En el caso de la génesis de la policía, ha tenido que esperarse hasta el reciente acceso público a los archivos de la Old Bailey, la famosa ciudadela del mal del sistema judicial británico en el siglo XVII. De hecho, numerosas innovaciones fueron creadas por personas privadas (los servicios de policía, los sellos de correos, las compañías de bomberos, las compañías aseguradoras) para ser luego incautadas y confiscadas por el gobierno una vez probaron que eran provechosas y populares.

La policía nació del crimen

En Gran Bretaña, el proceso fue similar al que se siguió después en América. Desde la época medieval, había una serie de policías privadas y empresas de guardias vecinales (empezando con la simple voz de alarma cuando se descubría un problema) que ofrecían servicios a bajo coste cercanos a y controlados por la gente que los usaba, y por ello, estaban existían tensiones con el gobierno central, que por razones monetarias, de poder y religiosas pensó en crear un sistema obligatorio y uniforme independientemente de que así se solventaran los problemas o no.

Así, en nombre de la “mejora” y la “regulación” de la acción privada, se impusieron leyes que elevaron sus costes y crearon distorsiones.

Esas leyes destruyeron el voluntariado al requerir una desmesurada y creciente cantidad de horas de papeleo y al incentivar a contratar “profesionales” del gobierno. La gente dispuesta a ofrecerse como voluntarios unos pocas horas al mes se encontrar de repente con que se les exigía trabajar muchas horas al día y al empezaron a faltar al trabajo, lo que el gobierno usó entonces como prueba de la necesidad de impuestos regulares, el fracaso de la libertad, de la avaricia general y de la vagancia, así como de la necesidad de lo que hoy llamaríamos la “profesionalización” pública. Los abusos criminales por parte de los que estaban de guardia fueron ilógicamente magnificados para demostrar que todo el sistema de la participación comunitaria estaba errado. El control por parte de la comunidad y de la vecindad quedó deshecho por los jurados distantes y por los juzgados centrales.

Se dio un proceso similar en el entrenamiento de las milicias. Las antiguas repúblicas entrenaban a sus soldados como parte de la educación para adolescentes (una edad en la que a los jóvenes les encantan este tipo de ejercicios) de una forma tan eficiente que las crónicas andan repletas de historias de los jóvenes Alcibíades o Cesar dominando situaciones complejas con un perfecto autocontrol siendo todavía adolescentes. Pero en los Estados Unidos, fueron un ímpetu de los militares modernos los ejercicios obligatorios de maniobras militares, el retraso en el entreno cuando la gente ya había empezado sus carreras, y la hostilidad del gobierno hacia los clubs de milicias, resultando todo ello en el “problema” de tener a gente que no se presentaba a los entrenamientos y en llamamientos para instaurar el servicio militar obligatorio. De hecho, los gobiernos estaban horrorizados cuando el sistema seguía funcionando: la nacionalización en “Guardias Nacionales” y la creación de armerías y la legislación del control de armas en cada ciudad reflejó el rechazo de las milicias a disparar contra manifestantes sindicales, a que las milicias y las patrullas privadas arrestaron a cobradores de impuestos federales y que los negros se defendieron con éxito ante las turbas que iban a lincharles apoyadas por el gobierno. Ahora hay quien pide que se restablezca el servicio militar obligatorio para subsanar las ineficiencias del gobierno mientras se sigue intentando asfixiar un enfoque natural en el entreno y la autodefensa.

El porceso no fue, de hecho, muy diferente al de cómo el gobierno regula las empresas hasta dejarlas inactivas, hasta abocarlas a comportamientos aberrantes, o hasta promover el mal comportamiento sensacionalizado de unos pocos (generalmente ignorando el papel desempeñado por los funcionarios públicos corruptos), lo que después se presenta como prueba no de cómo la regulación y la coerción pública resultan contraproducentes sino de que se necesita todavía más. Entonces el gobierno, con su recién estrenado monopolio, no se dispone a solventar el problema sino a perseguir aquellos que desafían su inútil monopolio o a los que violan sus “standards” abstrusos y rebuscados.

Estamos viendo esto en los últimos vestigios de vigilancia ciudadanas hoy en los Estados Unidos y en el Reino Unido. Tras varios incidentes en los que la gente no ayudó a otros que estaban en peligro (bien porque tenían muy buenos motivos o bien debido a la inacción de los funcionarios públicos o por la confusión creada por los responsables), se establecieron leyes para obligar a los ciudadanos a prestar su ayuda. La policía se ha encargado después de perseguir, como se está viendo en Florida, a los que no ayudaron suficientemente pronto, animando así a la gente a no ayudar en absoluto, y justificando así una mayor “profesionalización” de los empleados públicos. Los que se defienden de los ladrones o de los atracadores callejeros, se encuentran perseguidos por el uso o tenencia ilícita de armas, abuso de fuerza en la respuesta, o similares.

El sitio web de la Old Bailey, si uno lee entre líneas, tiene problemas para esconder la historia de la siniestra corrupción. Caso a caso, se ve no una evolución sino una nueva imposición de control público y reacción ciudadana a lo largo de siglos.

Como resultado, a principios del siglo XVIII, empleados casi públicos desearon apoderarse de los “caza ladrones” que actuaban como detectives, negociaban la devolución de bienes y ofrecían numerosos servicios de arbitraje, y poner el proceso bajo el control de los tribunales permitiendo así el encarcelamiento rentable y el transporte de ciudadanos bajo cargos no demostrados de “posesión de bienes robados” lo que operaba de un modo similar a la posesión de marihuana de nuestros días (en cambio, el secuestro, difícil de simular, era castigado levemente). Esto culminó, un siglo más tarde, en la fundación por parte de Peel de la “honesta” policía pública, que los “Bobbies” inevitablemente corrompieron para dar a luz a la policía sin opción a elegir, centralizada, burocrática y cada vez más adversa al ciudadano como la que existe hoy.

El problema radicaba en que a principios del siglo XVIII el trabajador Jonathan Wilde había desarrollado, partiendo de un pasado un tanto granujilla, la práctica detectivesca hasta nuevas cumbres, creando la vigilancia comunitaria y muchas técnicas avanzadas y prácticas que actualmente usa la policía cuando realmente entra en la comunidad. Él propuso, en ataques satíricos, que las cárceles realmente aumentaban el crimen y abogó por un enfoque más sensato. Frustró varios amagos de los policías públicos contra prostíbulos y por encarcelar a gente en prisiones provechosas, por lo que fue denunciado por los puritanos locales en el gobierno. En su “Relato verídico” entendió el asunto perfectamente en términos nozickianos o de competencia friedmanita:

Cuando dos de una misma profesión se encuentran en disensión, el mundo realiza muchos descubrimientos importantes; y […] surge naturalmente una expectativa de algún vilipendio”.

Simplemente, la gente se dirigía a él y no a los empelados públicos si lo que querían eran resultados. Su brillante integración de comunidad, proacción, mediación, y alternativas de defensa completamente trascendieron las actuales ideas liberales de, por ejemplo, competencia entre varias agencias de defensa, por las que estudiosos bien intencionados como Friedman laboriosamente teorizan sobre lo que podría pasar en vez de (que, como dice Aristóteles, es el primer paso del método científico) ser conscientes de lo que pasó y lo que, por tanto, puede ser fácilmente perfeccionado y repetido.

Destacan, entre sus innovaciones:

· Un servicio de negociación para obtener de los criminales los objetos robados por un porcentaje y devolvérselos a los propietarios.

· Grupos de comunidad para organizar turnos que interactuaban a los largo de la ciudad.

· Ofrecer consejo a la gente sobre cómo evitar robos.

· Según varias tradiciones orales, tenía los principios de una agencia de bienestar para ayudar a los ladrones a reformarse y, de la misma manera, dispuso el arresto o ejecución pública de auténticos malhechores.

· Un método alternativo para tratar el tema del crimen cuando el gobierno era su principal causa.

Esto último es particularmente importante. Los impuestos y las regulaciones en aumento no sólo estaban empobreciendo la Gran Bretaña, sino que el gobierno descubrió que condenar a la gente por robo basándose en pruebas que hoy se expulsarían a carcajadas de un juzgado (y los castigos draconianos, incluyendo lo que era en realidad la esclavización y deportación durante un determinado número de años de sus ciudadanos y disidentes que, al empobrecer a las familias, indujo a muchos a robar para poder alimentarse con lo que se creó un círculo vicioso) resultaba altamente rentable y consolidaba su tambaleante poder tras la restauración de la Monarquía.

Las deportaciones eran la esclavización: muchos de los deportados como sirvientes por un periodo determinado se encontraron con que esos periodos duraban, de hecho, de por vida pues eran alargados por infracciones menores según el capricho exclusivo del amo. De hecho, uno de los secretos sucios de la Revolución Americana fue que ésta era la principal forma de esclavitud existente en esa época que muchos de los Padres fundadores estaban intentando eliminar, de la que la esclavitud africana era una variante: para comprender cuan extendida estaba, muchos blancos fueron esclavizados por negros libertos hasta el siglo XIX; sus presuposiciones y procesos draconianos siguen corrompiendo el sistema legal (un prisionero es técnicamente un esclavo del gobierno, y una vez más el castigo en los Estados Unidos, a pesar de las desconcertantes fórmulas de castigo “justo” que toman en consideración cada factor excepto la dirección del viento y, sin embargo, dan lugar a sentencias desproporcionadas) hasta el día de hoy.

Peor todavía: el sistema legal británico alimentó y fue alimentado por la miseria que creaba y por la facilidad con la que el inocente era condenado: alguna gente era víctima de acusaciones de robo por parte de aquellos que querían deshacerse de familiares molestos, de sirvientes que no accedían a sus deseos sexuales, de cónyuges inconvenientes, de acreedores difíciles, de los discapacitados, de vecinos agobiantes, por simples deseos de venganza y de gente que alarmaba al gobierno al reclamar cosas tales como sus derechos.

A medida que uno lee las transcripciones del sitio web de la Old Bailey, uno lee no la historia cutre de una Inglaterra que de repente se vuelve loca de lujuria por robarle los candelabros y la mantelería al vecino, sino la magnificación de los dramas vecinales, domésticos y vengativos por parte de un gobierno guiñando el ojo feliz de enviar, tras un juicio de diez minutos, a sus víctimas a cumplir condena de servidumbre durante años y de destruir clanes enteros a mayor gloria de su propia grandeza y poder. La mera acusación de que algo poseído era robado llevó a muchos a la ruina, y esto operaba de la misma manera que las bárbaras y criminales leyes actuales sobre la posesión y pérdida, tan queridas por los fiscales, que ignoran la intención, el efecto o la evidencia. No fue una era gloriosa esta del nacimiento de la policía pública y de los tribunales públicos, sino la espiral mortal de una sociedad corrupta que alumbró la Revolución Americana y que, sin embargo, sigue viva mediante los estudiosos y la propaganda que colorean el pensamiento de hoy no sólo en el Reino Unido, sino en todos los países que han sido influenciados por la Gran Bretaña.

¿Un proceso judicial moderno?

Si bien en un principio usó sus servicios, el gobierno pronto se dirigió a Wilde de otro modo. Sus negociaciones fueron denunciadas por inducir al robo a los ladrones. Se le acusó de formar un régimen mafioso con sus concejos ciudadanos. Aparentemente, algunos también robabas de sus opresores y se acusó a Wilde de hacer la vista gorda en este asunto; como la estaba haciendo, si es que era eso cierto, el propio gobierno. En su juicio, Wilde sugirió que al menos algunos de sus acusadores le estaban acusando de lo que ellos mismos estaban haciendo; y estaban alarmados, presumiblemente, de ver como se reducía su parte del beneficio a medida que Wilde reducía el crimen.

La trascripción del juicio, ahora desenterrada, revela la estratagema horripilante que el gobierno usó para pararle, apoderarse de su reputación, y destruir su servicio: no sólo le acusó de robar para hacerse quedar bien al conseguir recuperar fácilmente los bienes, sino que afirmaron que él dirigía una colosal operación en la que él directamente dirigía los robos que después decía haber resuelto. Pero en realidad le apuntaron con una ley fantástica, propuesta por el principal responsable legal de la City, el Recorder, que era uno de los jueces. Se estableció esta ley específicamente contra él de modo que podía, aberrantemente, condenársele de conspirar consigo mismo para robar por el simple hecho de aceptar una recompensa. En efecto, con esta ley, el gobierno británico al completo se le echó encima.

Éste es el contexto adecuado para comprender el registro histórico. Pues esa fue, como cada vez más lo es hoy, la era del “Código Bloody [2]” y de los castigos severos por ofensas menores basados en escasas pruebas.

Los ladrones arrepentidos no solían admitir nada y la gente era reticente a acusar por miedo a que una muerte injusta cayese sobre sus conciencias.

La gente respondió al sistema que tenía Wilde de negociar para la devolución de los bienes al tiempo que les animaba a tomar medidas preventivas y, pronto surgieron otros grupos por doquier desarrollando este sistema. El gobierno estaba especialmente horrorizado de que él hubiese organizado a la gente en concejos judiciales casi democráticos en cada distrito donde ellos se procuraban su propia justicia en una suerte de franquicia y la gente solventaba sus disputas sin invocar los castigos draconianos del gobierno o las multas provechosas.

En efecto, había empezado a privatizar la capital entera para la gente en una disciplinada organización en red en una era en la que el hombre medio todavía no podía votar. Si la gente tomaba un control activo para eliminar a los ladronzuelos, no se requería mucha imaginación por parte de los burócratas para preguntarse que pasaría cuando los ladrones mayores del gobierno fuesen los siguientes de la lista. Cuando el gobierno comprendió lo que estaba aconteciendo, reaccionó. Habla por sí mismo el escandaloso sermón con el que el juez contestó a Wilde cuando éste pidió justicia y expuso lo que estaba realmente sucediendo.

Como los fiscales de hoy en día, el gobierno no se arriesgó y amontonó un cargo sobre otro con la espera de que alguno colaría. Le arrestaron por robo con once acusaciones que iban a inflamar seguro al público según las cuales él dirigía una mafiosa “corporación de ladrones” que no estaba tanto eliminando ladrones sino lanzando ataques de pandillas contra los ladrones de la competencia y que, incluso, vendía sangre humana. Wilde protestó diciendo que el gobierno estaba en efecto compinchado con los criminales para destruir la auténtica protección policial y que iban a por él, pues ladrones que él había sido incapaz de apresar aparecían ahora como testigos del gobierno.

¿Y Wilde? Bajo los impetuosos procesos judiciales de la época, la defensa no podía llamar a testigos y ni tan siquiera tenían derecho a saber cuando sería el juicio, de manera que a los testigos de la defensa generalmente les resultaba imposible testificar. Su abogado sólo podía sacar a colación puntos legales; a la defensa de los acusados de algún crimen se les prohibía tener abogados ya que “siendo serio el crimen, ellos podían adecuadamente estar motivados para defenderse a sí mismos”. En cambio, el sistema de Wilde estaba abierto a testigos.

Y no es que los testigos del gobierno demostraran nada. Wilde había recuperado un rollo de tela que había sido robado de una tienda y lo había hecho sin esperar recompensa. Cuando la tendera intentó recaudar la recompensa para los ladrones para recompensar el artículo, él no se lo dejó hacer. El testigo era claramente reticente y pensaba bien de Wilde. El juez entonces emprendió una discusión metafísica con el abogado de Wilde sobre si uno es un criminal cuando no un ladron, basándose en el significado de la ley establecida para atrapar a Wilde y cuya calidad de Alicia en el país de las maravillasse hace más profunda a medida que uno la relee varias veces; mientras bloqueaba los intentos para interrogar al posible ladrón para evitar que salieran a la luz los hechos que podrían ayudar a Wilde.

Wilde casi se salvó. Ésta era la época en que los jueces dejaban claro de qué parte estaban y que encarcelaban a los jurados que llegaban a veredictos inconvenientes. El jurado se enfrentó al gobierno, absolvió a Wilde por el robo pero no vio manera de absolverle por recuperar una propiedad robada y aceptar una recompensa (aparentemente, esperaba que le conmutarían la pena de muerte, como solía hacerse) y el gobierno no perdió el tiempo: si bien los ladrones condenados eran normalmente exiliados o multados, colgaron a Wilde y los compinches de la corte se apoderaron de su negocio. Panfletos escritos por Don Nadies llenaron las calles con cuentos cada vez más horribles de sus presuntos crímenes, posteriores calumnias oficiales crearon un circo contra él en su ahorcamiento. Tramas de robo y recuperación de objetos prosperaron con impunidad y el crimen floreció, a juzgar por la calidad decreciente de los juicios en la Old Bailey y cargos exagerados. Y los testigos del proceso judicial fueron discretamente ejecutados en juicios igualmente cuestionables y silenciados para siempre. Con el tiempo, los Bow Street Runners se apoderaron de muchas funciones, imitaron las innovaciones de Wilde tales como estar fácilmente disponible y enviar investigadores inmediatamente y, si bien eran eficientes, eran la élite que reemplazaba a los ciudadanos que se habían procurado su propia justicia mediante la negociación.

El mismo día de su juicio, el gobierno no dudó en realizar más de sesenta juicios más donde envió a gente en pocos minutos a años de servidumbre o los sentenció a muerte, la mayoría con alegaciones que no se sostenían de llevarse pequeñas piezas de ropa o explicaciones desarticuladas de mercaderes que muy bien podrían tratarse de inventarios mal hechos. Las defensas fueron de lo más revelador: una letanía de contraacusaciones de venganza, malas identificaciones, sugerencias de que el artículo había sido vendido por orden del acusador y después se les acusaba del precio resultante, el artículo había sido devuelto o afirmaciones de que el artículo había sido tomado prestado como de costumbre. En algunos casos resulta que la gente, como en el caso de Wilde, fue condenada a pesar de que a los acusadores sólo les faltó proclamar la inocencia del acusado.

Se dice que mientras era abucheado yendo a la horca, en un postrer testimonio de la hipocresía de la época y de lo que a él le estaba sucediendo, re negó a hablar. En cambio, ostensiblemente metió la mano en el bolsillo del cura abstemio y sacó un sacacorchos que mostró con una divertida mirada al público confuso y a las futuras generaciones que tal vez le iban a comprender.

Los estudiosos, incapaces de concebir la naturaleza de las innovaciones de Wilde y su restauración de la policía privada de la common law, sin el menor criticismo acatan las acusaciones y las memorias de sus enemigos y universalmente le denuncian en el mejor de los casos como un granujilla y en el peor como un maquinador monstruo del robo, dando el asunto por zanjado. Estos estudiosos y escritores se andarían con mucho cuidado de cualquier trascripción de juicios e historias de gobiernos si se tratase de los nazis persiguiendo a los judíos por gestionar un servicio de justicia, los comunistas a algún empresario, o la Inquisición a alguna bruja basándose en cargos exagerados de robos, y nos darían una obra maestra de “lectura concienzuda” poniendo el asunto en perspectiva y mostrando que lo que realmente estaba pasando entre bastidores; más si cabe, supone uno, si el jurado nazi, comunista o vaticano hubiese absuelto al acusado y hubiese intentado reprender al gobierno por condenar a una persona por realizar una buena acción. No los intelectuales estatalistas, que aparentemente no pueden concebir algo tan fundamental, como un pez que no es consciente del agua en el que vive, como mostrar que se cuestiona al propio Estado.

El asunto no está zanjado. Leer entre líneas y entender que tuvo que ocurrir, comprender la naturaleza de las instituciones coercitivas reaccionando contra el cambio, leer los alegatos extremadamente perspicaces de Wilde, eso lleva tiempo. Tal vez, Wilde añadió algo de robo en sus operaciones pero pudo haber sido del modo en que los departamentos de policía a menudo permiten que sus informantes mojen sus picos para desvelar un asunto mayor. Pero al fin y al cabo, lo que sobresale del caso como el Coloso de Rodas es que él fue absuelto del único y fundamental cargo mediante la common law: el jurado, lejos de dejar que cayese todo el peso de la ley sobre él, rehusó a condenarle por robo y le halló culpable sólo de la buena obra de recuperar bienes robados bajo la desconcertante y absurda ley; una ley tan rara que técnicamente también hacía igualmente culpable al juez y a la fiscalía.

Mientras otros como Vidocq (quien ochenta años más tarde fundó la primera agencia de detectives para fastidio de la policía oficial francesa, la Sûreté), estudió a Wilde, viendo en él a un gran innovador y pareció haber entendido lo que aquel intentaba hacer; entre sus contemporáneos nadie estaba interesado en un juicio político complicado o entendía el concepto de la innovación privada voluntaria que devolvió el sentido de público a los servicios “públicos”.

Así fue cómodamente transformado en un rebelde pintoresco en cuentos como “La ópera del mendigo” e historias ambiguas de Fielding, quien se benefició de la destrucción de Wilde, salió a la palestra y creó la “primera fuerza policial efectiva” y Defoe (incluyendo su ensayo al estilo burlesco de Bastiat Everybody’s Business is Nobody’s Business[3]contra la libre empresa mencionando a Wilde) que observó que si él era un criminal, entonces los había mucho mayores en el gobierno y sus regulaciones.

En el siglo XIX, Ainsworth, echó más leña al fuego, redibujó a Wilde como una comadreja en Jack Sheppard e incluso el Profesor Moriarty de Sherlock Holmes y la obra y canción Mack the Knife están basadas en él.

¿Y hoy? Que Wilde no espere ninguna ayuda de los pseudointelectuales que creen que toda la historia es fácilmente explicable como una conspiración de patriarcas, racistas y antisemitas por el estilo oponiéndose al progreso del iluminado gobierno colectivo con alocadas ideas sobre la libertad, la objetividad y la atención seria a los hechos, y que no sólo ciencia social sino también el arte ha de avanzar de este modo. Así, actualmente, y como era predecible, el Conspiracy Paper de Liss extrae la moraleja de que Wilde muestra lo que pasa en ausencia de una fuerza policial, “la algo vaga noción de libertad”, el patriarcado, y lleva sus asuntos judaicos más allá de “la muy estúpida idea de que la ficción histórica debe ser seria”.

Así, ciertamente, la literatura es testigo del robo... de la historia.

Un tipo distinto de pionero

¿Porque deberíamos sorprendernos?

Juana de Arco salvó a Francia y fue condenada por traición. Galileo fue un gran científico y fue acusado de confundir al público y llevarlos a la ignorancia. La ciencia médica está repleta de grandes descubridores encarcelados ser por farsantes.

Los primeros defensores de la libre empresa fueron quemados en la hoguera en la Plaza Mayor de Madrid por la Inquisición. Se enseña la historia no como la crónica de los innovadores sino de los grandes ladrones gobernando países mostrándolos como si fuesen hombres nobles. Incluso este mes, un tal Peter Thiel va más allá de todos los conceptos de servicios postales del gobierno y crea Paypal y, en vez de darle una medalla, se le desprecia por ser “meramente” un capitalista ladrón y se le persigue indirectamente bajo una ridícula ley antiterrorista. Los verdaderos pioneros de las alternativas gubernamentales fueron y son incomprendidos y enterrados en medias verdades como los primeros usuarios de la penicilina fueron quemados como brujas, a la espera de su Will Durant.

¿Acaso fue único el caso Wilde? No. La expropiación de Wilde, desde sus esfuerzos hasta su memoria, no fue única en su momento. Si bien es típico que las fuentes actuales atribuyan el servicio postal a los servicios militares de todo el mundo desde el faraón Necho hasta varios duques chinos, la verdad es que el primer sistema genuino fue una empresa privada por el prácticamente desconocido William Dockwra.

Unos pocos años antes de Wilde, él desarrolló un servicio competitivo junto al trasto viejo del servicio general y creó, en un breve periodo, cada una de las innovaciones que hoy damos por descontadas: oficinas locales, buzones, prepago y entrega urgente… por un penique. Eso sucedió en la época en que, gracias a los métodos del gobierno, uno podía enviar una carta a Holanda, pero no de Londres a Londres.

Después de un periodo de confusión, el gobierno reaccionó viciosamente. Declaró que Dockwra había violado un monopolio de servicios que jamás ofreció, fue juzgado y el gobierno se apoderó de su organización que, por aquel entonces, en una ciudad era mucho mayor que todo el sistema estatal del reino. Cuando más estudiamos el pasado, más vemos el presente: una motivación consistió en que con el servicio de correos en manos privadas, la censura y el espionaje resultaban muy difíciles.

Hubo un tiempo en que mucho del correo en los Estados Unidos era entregado por servicios privados; en un proceso similar, fueron asfixiados por los burócratas del gobierno jaleados por una sección de científicos sociales que afirmaban que tales “monopolios naturales” sólo los podía gestionar el gobierno.

Esta tendencia, bajo la influencia de las ideas liberales y la creación del correo electrónico y de servicios tales como Federal Express ha empezado a revertir; y varios de los pioneros de los servicios de entrega en 24 horas se definían como liberales.

De hecho, se ha señalado que el servicio público de correos y los monopolios públicos parecen caras de la moneda menos eficientes e incompletas. Uno ve por qué cuando mira a los servicios sin parangón que ofrecía Dockwra: no sólo ofrecía servicio puerta a puerta como la Federal Express, ¡sino que esto lo hacía mediante rutas que entregaban y recogían correo diez veces al día! Existían nada menos que quinientas oficinas (y el número crecía) en la ciudad de Londres, muchas más de las que hay hoy en una ciudad de ese tamaño.

Revelando su verdadera motivación, el gobierno no sólo prohibió su negocio, sino que lo expropió, apoderándose de las oficinas que no había construido durante siglos de monopolio pero que Dockwra sí había construido en cuestión de meses[4].

Al pertenecer a la pequeña aristocracia, no sufrió el horrendo destino de Wilde pero, si bien el clamor popular le valió un empleo remunerado con pensión, cuando el asunto se hubo calmado fue acusado de nuevo, como sucedió con Wilde, de lo opuesto a la verdad: de mala gestión. Lo perdió todo. No fue hasta el último siglo que algunas entregas consiguieron ser tan eficientes; dice la Enciclopedia Británica de 194 de un servicio extinto desde hacía casi trescientos años:

“Esta empresa realmente destacable dotó a Londres de un servicio postal que, en algunos sentidos, jamás ha sido igualado ni antes ni después.”

Las fuentes suelen ignorar o distorsionar su existencia. Incluso la arquitectura civil perpetua la censura: uno va a la Oficina Central de Correos de Nueva Cork y ve cincelado en magnifico esplendor sobre el edificio colosal la famosa cita de Heterodoxo sobre los mensajeros que realizaban sus entregas a pesar del mal tiempo y de la oscuridad de la noche; no que después de trescientos años, el Monopolio de Correos de los Estados Unidos sigue sin poder entregar el correo de forma tan barata, rápida y agradable como el hombre que sus antecesores institucionales borraron de la existencia y cuyo monopolio ellos usaron para encarcelar a cualquiera que se atreviese a reintroducir la idea de que el monopolio público es una pía estafa, un fraude.

Y sin embargo, la gente, como este comentario titulado Can we trust e-envoy? del jefe de TeleWest, David Docherty, que cuestiona el actual sistema se encuentran como se expande su conocimiento y como sus suposiciones dan un giro radical cuando aprenden un poco de Dockwra. “¿Acaso has oído hablar siquiera de Dockwra?” empieza preguntándose, cual Schliemann desvelando la increíble y desconcertante verdad de que Troya realmente existió, de que todo lo que a él, un líder de nuestra sociedad, le enseñaron sobre el asunto es de repente obviamente falso y a duras penas puede darse cuenta de ello.

Wilde y Dockwra, como el César, aunque muertos e injustamente vilipendiados, seguís siendo grandes. Así nació la actual era de la policía pública y de los “servicios” urbanos: culminando en el asesinato de Jonathan Wilde para justificar las fuerzas policiales del gobierno, la captura y la destrucción en el olvido de sus innovaciones (excepto en las tradiciones familiares de aquellos que le conocieron y le entendieron, muchos de los cuales fueron criminales transportados a América por los mismos jueces y quienes, a su vez, influyeron con esa actitud a sus hijos, los revolucionarios de la Guerra de la Independencia Americana, sobre el gobierno contra la policía de la comunidad); y la difamación de que, a juzgar por el sitio web de la Old bailey, continúa a día de hoy.

Incluso por implicación en los sitios web políticos, como el laborista, piden “más policía” así como más profesores (incluso cuando el gobierno lanza una Yihad contra las innovadoras escuelas privadas de bajo coste tales como Summerhill) y más enfermeras (ocasionado, según los consejeros de sanidad con los que he hablado en el Reino Unido, por la brillante decisión del gobierno de reducir las enfermeras o agobiarlas con tanto trabajo que renuncien pronto a él para así poder justificar los crecientes salarios de los doctores mientras se “reducen costes” con sus tareas expandidas y, en adelante, así será en los Estados Unidos).

¿Equivale más policía a menos crimen? ¿Acaso más células blancas significan más salud, o que un cáncer de la sangre ha colapsado el sistema?

Una nueva erudición liberal

Murray Rothbard afirmó que el liberalismo es, en último término, una ciencia interdisciplinaria. Conviene tomárselo en serio.

En cierta ocasión, Ayn Rand incorrectamente afirmó que un sistema liberal significaría que las fuerzas policiales se exterminarían unas a otras. Se quedó bastante sorprendida cuando le hice notar que lejos de ser una objeción, crear paz entre los puntos de vista enfrentados es el problema que esta llamada a solucionar la filosofía política, donde todas las teorías políticas no terminan sino empiezan, y un método voluntario es el único camino seguro.

Es más, existían precedentes históricos referentes a fuerzas policiales enfrentadas en la misma calle donde ella vivía, a saber: fuerzas públicas compitiendo entre sí y las revueltas entre las fuerzas policiales politizadas de Nueva York en tiempos de la Guerra de Secesión (un hecho relativamente desconocido incluso entre liberales, pero ahora llevado a la gran pantalla por Scorcese en Gangs of New York).

Esto es peor. La verdad es que es asunto del gobierno el exterminar la libertad de la gente para crear servicios alternativos bajo una common law. Este Ur-crimen de la policía pública y servicios urbanos es tan fundamental que, sigue en nuestros días en la distorsión de los hechos. Debe seguir siendo negada y trivializada por el gobierno, los estudiosos y los escritores porque, de ser cierta, la historia desde entonces es falsa.

A pesar de que murió hace tres siglos y su cuerpo fue misteriosamente eliminado, los sitios web del gobierno no escatiman esfuerzos para esconder la memoria de un hombre detrás de quien se alza la verdad de que hubo un tiempo en que la policía no era una función del gobierno sino una organización voluntaria de ciudadanos, que evolucionaba en saltos cuánticos y naturales hacia una organización para protegerse de aquel.

El hecho es que estos precursores liberales son como manchas en los libros de historia y están siendo ahogados por doquier a nuestro alrededor; sólo para reaparecer pues expresan la lógica espontánea de la libertad en la ayuda mutua. La erudición liberal a duras penas ha empezado: incluso cuando una Ayn Rand puede que no comprenda las plenas implicaciones de lo que ella misma está diciendo, así los estudiosos liberales deben aceptar como primer paso de su trabajo que toda la historia que nos han enseñado no es una mera mentira, sino una que está enfocada hacia lo incorrecto y, cual arqueólogos y perspicaces abogados debemos reconstruir y desvelar el eslabón perdido de la ciencia social: un gobierno voluntario, tan reprimido y tan esencial como en las ciencias naturales una vez la investigación anatómica fue un crimen e, incluso hoy, si un doctor se desvía demasiado de los puntos de vista establecidos, puede arruinar su carrera.

La tarea del joven estudioso liberal es la de descubrir estos precursores en cada cultura, e identificarlos y documentarlos a medida que suceden en la actualidad en lo que será una nueva historia y la ciencia social nacerá tras un comienzo fallido como prostituida glorificadora del gobierno coactivo; y sus compinches en la empresa, la universidad, la religión, los sindicatos y en cada clase social.



[1] [N. del T.] El autor usa la expresión americana “Libertarian” y “proto-Libertarian” que he traducido por liberal y proto-liberal. Véase “La nomenclatura liberal”.

[2][N. del T.] Bloody, en inglés británico “maldito”, pero también “sangriento”.

[3][N. del T.] Los asuntos de cada cual no son asunto de nadie.

[4] Para saber más sobre esta triste historia, la fascinante William Dockwra and the Rest of the Undertakers, The Story of the London Penny Post 1680-1682, de T.Todd, publicada por C.J. Cousland and Sons Ltd., Edinburgh, 1952. Así mismo, un investigador liberal sobre el tema: Summers, “The Postal Monopoly”.

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lunes, abril 14, 2008

En Pamplona los delincuentes llevan placa [video]

Ha ocurrido recientemente. Una chica intenta acceder a su casa cuando los protectores de la sociedad, la policía, encontraron más conveniente golpearla y dejarla sangrar en la calle que permitirle acceder a su vivienda con su padre. Mientras tanto, los compañeros de los agresores impedían que la prensa cumpliese con su trabajo tapando la cámara. Tuvieron suerte de no ser agredidos también.

Por muchísimo menos se ha juzgado a personal de seguridad privada cuando estos intentaban impedir que una persona intentase entrar, por ejemplo, a una discoteca. En este caso que vemos en el video, tal vez les dan una medalla y todo a “nuestros protectores”.

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sábado, abril 12, 2008

Oro Almacenado vs. Oro en Acción. Antal E. Fekete

ANTAL E. FEKETE.

Traducido por Rodrigo Betancur. Blogs: La Carambola y Rodrigo Díaz de Vivar.


Dividiendo el Imperio Romano en dos mitades

¿Cuánto oro hay?

Muchos lectores de mi columna me han preguntado que tanto oro creo que hay en Fort Knox, y que cantidad de oro creo que ha sido almacenada por los estadounidenses que podría estar disponible para acuñar monedas en caso que la Casa de Moneda de los EE.UU. se volviera a abrir al oro.

No tengo cifras, ni siquiera estimaciones. Desde mi punto de vista, estas cifras ya no importan. Lo que importa es si se puede restaurar la confianza de tal forma que empiece a fluir el oro a la Casa de Moneda. La situación es definitivamente triste, como lo demuestra el tratamiento dado al candidato presidencial Ron Paul, por parte del Establecimiento, de su propio partido, de los medios de comunicación, del público inversionista y del electorado. Lo han tratado con frialdad durante un período tan extraordinario como este, precisamente cuando el mundo financiero comienza a desmoronarse a nuestro alrededor. Él podría ser el mensajero de Dios, pero no ha sido tratado mejor que a nadie antes, enviado como profeta a su tierra. Incluyendo un debate sobre el oro como dinero, mucho menos de regresar de nuevo al uso del oro como moneda, el cual ha sido enérgicamente rechazado por todos, incluyendo la misma gente que va a sufrir por su majadería y su fingida sordera mientras el dólar es ignominiosamente eliminado del ruedo.

Oro en acción

Oro almacenado en bóvedas es una cosa, y otra es oro en acción. Oro en acción es tan diferente de oro almacenado como el día es de la noche. Lo primero sugiere confianza en el presente y radiante optimismo por el futuro. Usted se atreve a gastar su moneda de oro pero también espera confiado que regrese a sus manos en los mismos términos. Lo segundo sugiere desconfianza en el presente y profundo pesimismo sobre el futuro. La moneda de oro no es para gastarla. Tal vez nunca vuelva a usted.

Siempre que se atesora oro, existe el peligro de que la economía caiga a sus peores niveles, posiblemente de vuelta a la barbarie. Si todo el oro se atesora, la prosperidad se derrumba independientemente del estado de los conocimientos y la tecnología. Pero si se vuelve a abrir la Casa de la Moneda el oro fluiría, y la economía podría resucitar de entre los muertos. La gente hablaría de un "milagro económico". Nuestros dirigentes no ven esto. Para ellos el oro sigue siendo una "reliquia bárbara", en lugar de ser el elixir de la vida, que hace retroceder a la moribunda economía del borde mismo del abismo.

La clave de la confianza

Intercambio y comercio, y la prosperidad que depende de ellos, se articula en dos ingredientes primitivos: integridad y confianza. Es función del dinero promover su existencia e interacción. Por 63 siglos, han trabajado juntos desde que la primera pepita de oro se utilizó como intercambio por el hombre. El oro es la clave de la confianza. La aceptación universal del oro a través de la historia ha permitido que los organismos de producción, consumo, intercambio y distribución logren el más alto nivel de prosperidad en consonancia con el nivel de conocimientos y tecnología. Saque usted el oro, y hete ahí: el conocimiento y la tecnología ya no patrocinan la prosperidad. Es inevitable el hundimiento de nuevo al Oscurantismo.

El terror del error

Los Estados Unidos han perdido su oportunidad en este año de elecciones, de tener un gran debate nacional sobre los méritos de una moneda corriente metálica y de cómo el oro podría ser forzado a servir, a última hora, como forma de evitar un desastre mundial. La Casa de la Moneda de los EE.UU. no será reabierta al oro, y el "terror del error" seguirá su curso hasta su final amargo. Una depresión devastará el mundo. Sauve qui peut, sálvese quien pueda, ese es el mensaje de la campaña para las elecciones presidenciales de 2008 la cual ha abortado seis meses antes de tiempo.

Fin del Imperio Romano

Tal vez un país extranjero, abrirá su Casa de la Moneda al oro y a la plata. Los chinos podrían hacerlo, pero como todos los orientales son demasiado suspicaces y misteriosos, además son totalmente desconfiados y la confianza es la característica de la forma occidental de hacer negocios. Sea como sea, la historia parece repetirse. Recordemos la división del Imperio Romano en 395 dC en dos mitades, oriental y occidental. En 476 la mitad occidental dejó de existir, y empezó la Edad Oscura, el Oscurantismo. La civilización, como la gente la había conocido, se esfumó. Sin embargo, la mitad oriental, en parte debido al hecho de que pudo mantener abierta al oro su Casa de Moneda, continuó existiendo otros mil años. El oro en circulación representaba la confianza. Confianza en la producción, confianza en el comercio, confianza en el futuro.

La edad del Oscurantismo

Ahora ya no hablamos de deflación y depresión. Nos enfrentamos a la Segunda Venida del Oscurantismo. En el momento de la caída del Imperio Romano todo el oro disponible mantuvo en acción un robusto comercio mundial. El problema no era escasez de oro. El problema era que el oro iba a la clandestinidad. Si se hubiera tratado de poner de nuevo en circulación, el Oscurantismo podría haberse atajado. Eso no sucedió, debido a la ignorancia y el egoísmo de los dirigentes, y a su presunción de que la rápida depreciación monetaria del sistema serviría a los propósitos del Imperio. Como el oro iba a la clandestinidad, y no había ningún estadista que presionara para forzarlo de nuevo al servicio, no hubo forma de salvar la civilización en la parte occidental del Imperio Romano.

Es importante entender que la Edad Oscura que siguió, y el pasaje del oro a la clandestinidad, eran sólo dos caras de una misma moneda. Estamos hoy encarando la misma doble amenaza. Esta vez, también, la Edad Oscura podría durar varios cientos de años.

El Bizante, salvador de la civilización

La mitad oriental del Imperio Romano, Constantinopla, salió mejor librada. Allí se mantuvo abierta al oro la Casa de Moneda por otros mil años. Sus gentes no sólo sobrevivieron: prosperaron. La moneda de oro del Imperio, el bizante (el nombre viene de Bizancio, como se conocía Constantinopla antes que el Gran Constantino la bautizara con su propio nombre) salvó la civilización de la ruina en la que había sucumbido con tanta facilidad la parte occidental del Imperio.

Si la historia se repite a continuación, la mitad Oriental de nuestra civilización, con el respaldo de la fuerza económica de la renaciente China, tendrá la sabiduría para salvar el mundo mediante la apertura de la Casa de Moneda a la plata. Por desgracia, Occidente no estará entre los beneficiados.

Gente llorando de desesperación

Nuestros dirigentes gubernamentales que manejan nuestra moneda sin respaldo y los programas de crédito, no entienden que la gente puede enfrentar tragedia y desastre a raíz del colapso del sistema monetario. Hasta cuando se produzca tan devastadora catástrofe, procederán como si una Providencia especial fuera a proteger la nación del caos social y monetario en el cual la masa indefensa llorará de desesperación. La gente lo único que puede hacer es sufrir debido a que personajes ineptos, en el ámbito de la economía monetaria, arrojaron la Constitución al viento, usurparon un poder ilimitado, y tomaron posesión del sistema monetario de la nación.

Cuando una política monetaria de verdaderos estadistas se sustituye por la estupidez, la imprudencia, la irresponsabilidad, y los consiguientes malos ejemplos de comportamiento humano, la catástrofe y el caos asechan a la desafortunada nación atrapada en una de estas frecuentes tragedias de la humanidad.

Impostores cosen los invisibles vestidos del Emperador

El procedimiento común es evitar que científicos monetarios de actitud vertical, cuyos esfuerzos en favor de la masa indefensa de gentes son generalmente mirados con resentimiento, ridiculizados, perseguidos con impuestos y, a veces, sometidos a otras formas de castigo, como el ostracismo o algo peor. Al mismo tiempo los manipuladores de la moneda intentan persuadir al público que son hombres inteligentes y honorables que actúan en el mejor interés de la nación, basados en la más reciente evidencia científica. Estos personajes son agasajados con vinos y viandas, se les otorgan premios y distinciones, y son sujetos a toda clase de alabanza y agradecimiento. Los medios de comunicación y la prensa financiera no encuentran nuevos superlativos para calificarlos. Pero todo este bombo no cambia el hecho de que están alabando a impostores que fingen coser el traje nuevo del Emperador, "invisible para todos, menos para el sabio".

El Oro es anatema para el credo comunista, así como también para la ideología del dinero sin respaldo

Los Estados Unidos está ilustrando una vez más cómo una nación, cuando es suficientemente inepta y presuntuosa en el ámbito de economía monetaria, prosigue su curso basado en créditos impagables que terminan en angustia, tragedia y desesperación. A menos que, en el último momento, los dirigentes políticos occidentales de alguna manera lleguen a ver la luz, y abran al oro, primero que los chinos, la Casa de Moneda. No pregunte de donde vendrá el oro. Si los chinos deciden y logran atraer la plata, anatema a su credo comunista, entonces seguramente los seguidores de Keynes y Friedman podrían atraer el oro, anatema de su ideología del dinero sin respaldo.

Desindustrialización de los Estados Unidos

El dinero sin respaldo ha desindustrializado los Estados Unidos tan efectivamente como dos guerras mundiales y el mismo dinero sin respaldo a su paso ha desindustrializado a Alemania. Ese país tuvo que empezar a acumular su capital a partir de cero al final de la Primera Guerra Mundial, sólo para malgastarlo en otra guerra inútil que dejó al país en ruinas, dividida, y bajo ocupación enemiga. Pero Alemania, por lo menos en su parte occidental, al igual que la mitológica ave Fénix, renació de sus cenizas y se convirtió en el país más rico de Europa en 1965.

Porqué el milagro económico alemán ha renunciado a la moneda de oro

Según informe de la revista Newsweek del 11 de noviembre de 1957, bajo el título Oro para la Venta, el doctor Ludwig Erhard, Ministro de Economía de Alemania Occidental en 1947, estuvo contemplando abrir al oro la Casa de Moneda. Según el informe, dijo que "los alemanes prefieren el sonido de las brillantes monedas de oro al prosaico roce del papel moneda". Desistió por una sola razón: no quería avergonzar al rico y poderoso EE.UU., donde las monedas de oro eran tabú.

Tomando a sorbos mal disimulados del vaso de la inflación

Si la historia de Newsweek es cierta, Erhard cometió un error histórico. Intentar evitar una ofensa al poderoso plegándose a sus debilidades y falta de decoro, es un fenómeno que uno ve de vez en cuando en el comportamiento social. Erhard no quiso faltar al respeto a la potencia ocupante, según deja al descubierto su sistema de moneda corriente, introduciendo una moneda realmente respetable en Alemania Occidental. Prefirió que nos siguiéramos considerando a nosotros mismos “respetables como la mujer de enfrente”, mientras perece